ESTUDIO PRIMERA DE JUAN CAPITULO 1


CAPITULO 1

Versículo 1

“Lo que era desde el principio lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida”

El apóstol Juan nos habla acerca de su experiencia con el verbo de vida que es Jesús, cuando habla “lo que era desde el principio” es decir lo que estaba en las escrituras acerca de Cristo desde la creación del mundo, por esta razón debemos de tener en cuenta que para tener un conocimiento verdadero acerca de Jesús debemos comenzar examinando las escrituras, cuando dice “Lo que hemos oído”¸ es decir no solamente lo que ellos escucharon acerca de Jesús, en este caso el Mesías prometido al pueblo de Israel, sino también como personalmente ellos escucharon directamente a Jesús, que bueno es cuando escuchamos enseñanzas y predicaciones acerca de quién es Cristo, pero es aún más maravilloso cuando personalmente en la intimidad escuchamos su voz, tanto como en la palabra, como en nuestro espíritu guiándonos y consolándonos. Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida. Ellos nos solo leyeron en las escrituras acerca de Jesús, no solamente escucharon hablar acerca de Jesús, sino que también tuvieron un encuentro real, físico y verdadero con Cristo, esto nos da la seguridad que lo que están hablando no son inventos humanos sino más bien una experiencia real y vivida con Jesús, si verdaderamente queremos llegar a ser unos verdaderos predicadores del evangelio, es necesario tener un encuentro verdadero y profundo con Jesucristo, así como decía Job, no solamente oír de oídas acerca de Jesús y la salvación, sino con nuestros propios ojos, y porque no, aun con nuestros ojos físicos, entendiendo que el reino de Dios es en espíritu y no en la carne, pero eso solamente nos muestra nuestra necesidad urgente de tener una comunión profunda y verdadera con el Espíritu Santo para que nos revele en verdad las profundidades de Dios y de Cristo.


Versículo 2

“Porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó”

Podemos ver que principalmente lo que Jesús vino a traer fue vida, ya que el mismo es la vida, entendiendo la comparación de que la muerte significa una separación de Dios, la vida significa todo lo contrario, es una unión profunda e íntima con Dios, lo que nos lleva a recordar el jardín del Edén con Adán y Eva como Dios se paseaba en el huerto con ellos, cuando nos muestra la biblia que “La vida fue manifestada” es Dios queriendo a través de Jesús restaurar la comunión de Él con el hombre, queriendo volver al modelo original, Jesús es la vida, es el medio para poder encontrarnos verdaderamente con Dios, para unirnos una vez más a Dios, sin la vida que es Jesús es imposible acercarnos al padre y Dios nos la manifestó mostrando su amor y deseo de reconciliarnos consigo mismo, ahora nosotros como creyentes debemos colocar el énfasis de nuestras vidas en Jesús, buscarle amarle adorarle para así volver a tener el modelo original de Dios vivir caminando con él.

Cuando vivimos esto, es que verdaderamente vamos a ver frutos abundantes en nuestros ministerios, porque nos solo vamos a testificar de algo que hemos oído sino de algo que hemos visto y experimentado y es una realidad en nuestras vidas, es decir para predicar efectivamente el evangelio, debemos vivir el evangelio.

Versículo 3

“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.”

Uno de los propósitos más grandes que tenemos al anunciar el evangelio es alcanzar a los pecadores para que formen parte de la familia de Dios, y así todos juntos tener una comunión los uno con los otros, es decir lo que experimentaba la iglesia primitiva, “Hechos 4:32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común” este es uno de los propósitos de Dios, que como iglesia todos vivamos en amor, en una misma comunión, sintiendo lo mismo porque cuando esto hacemos, afectaremos más al mundo con el evangelio, entendiendo que el propósito verdadero y final es que nuestra comunión sea con el Padre y Jesucristo, esto me lleva a entender que el propósito del evangelio de Cristo es unir a su cuerpo con el padre. No podemos separar la comunión que tenemos con Dios de la comunión que debemos tener entre los hermanos en Cristo, por eso en esta misma carta más adelante nos muestra que: 1Jn 4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Por eso el objetivo del evangelio es que primeramente lleguemos amar a Dios y luego a nuestros hermanos.

Versículo 4

“Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.”

Podemos ver que aunque en un principio mucha veces la palabra de Dios nos cause molestia e incomodidad en alguna área de nuestra vida, el propósito final de ella es traernos gozo, y es bien particular ver que en un corazón renovado, nacido de nuevo, los deseos son transformados, por eso me atrevo a decir que él está dispuesto a darnos el gozo que esperamos, ya que dice “Vuestro gozo sea cumplido” ni siquiera dice el gozo de Dios, dice que es el gozo nuestro el que será cumplido, siempre he estado profundamente convencido que la verdadera felicidad y gozo de un Cristiano está en hacer la voluntad de Dios, por esta razón creo que el Señor quiere cumplir nuestro gozo, ya que cuando sometemos nuestros deseos carnales a los deseos espirituales que Dios coloca en nuestros corazón, él también es feliz. También puedo ver que el ser cristiano no se trata solamente de sufrir, llorar, o padecer, aunque en nuestro andar cristiano nos encontraremos en muchas dificultades y momentos en que nuestra fe será probada, pero estoy plenamente convencido que la mayoría de nuestro andar Cristiano ha de ser de gozo y de paz, cabe notar que en la parte final del versículo 3 nos habla que nuestra verdadera comunión es con el Padre y con su hijo Jesucristo, esto me lleva a entender que cuando Juan nos dice estas palabras nos está guiando a tener una vida de comunión con Dios, lo cual nos lleva inevitablemente a tener una vida llena de gozo, ya que nuestra felicidad depende de Él

Versículo 5

“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.”

Es importante anotar que el mensaje que traía el apóstol Juan no era algo nacido de la sabiduría de los hombres o algo que él mismo se había inventado, ni nada por el estilo, de Jesucristo mismo lo había escuchado, era un mensaje directamente a su corazón, sin intermediarios, ahora bien no es que sea malo escuchar un mensaje de Dios, a través de predicadores o algo por el estilo, sabemos que Dios ha establecido pastores y maestros en la iglesia para realizar dicha función, la cual es importante y sumamente necesaria, sino que debemos resaltar que las cosas que deben tener más valor para nuestras vidas, los mensajes que verdaderamente nos han de transformar, debemos escucharlas directamente de Dios en nuestra comunión intima en su presencia y en su palabra, poder decir como Juan “Este es el mensaje que hemos oído de él”. Ahora, nuestro deber así como el apóstol Juan, cuando escuchamos un mensaje de Dios que puede bendecir a otras vidas es anunciarlo, tal y como él lo anunciaba.

El mensaje que se está refiriendo en este contexto es “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él” , a veces caemos en un error como cristianos de culpar a Dios por cosas o hacernos algún concepto equivocado de quien es él, asociándolo o haciéndolo responsable de las cosas malas que nos suceden o que pasan en el mundo, muchos han caído en el error de relacionar a Dios con cosas como el ocultismo o hechicería, solo falta ver, que muchas personas que practican la brujería, usan el nombre de Jesús en sus conjuros, usan falsas imágenes de Cristo para sus curaciones o embrujos, tan solo la idolatría es una muestra tangible de ello, relacionan a Dios con los ídolos, comparan una imagen hecha por hombres , con la deidad y la gloria de Jesús, esto es inaudito e inaceptable, pero aún muchos cristianos los cuales hemos sido liberados de todas aquellas cosas como idolatría a imágenes y brujería, tenemos la tendencia de relacionar a Dios con las tinieblas, por ejemplo, en esta misma carta de Juan en el capítulo 2 versículo 11 nos habla de que, “el que aborrece a su hermano está en tinieblas”, sabemos que no solamente habla de hermanos en Cristo, sino de cada persona, sea cristiana o no, sabemos que Jesús nos mandó amar a nuestros enemigos sin importar su condición pecaminosa, ahora muchos líderes de la iglesia se atreven a decir que tal frase de que “Dios ama a los pecadores pero aborrece al pecado” es falsa, dicen que Dios aborrece al pecador de la misma manera que aborrece al pecado, basándose en pasajes del Antiguo testamento, ignorando que debemos analizar e interpretar el antiguo testamento a la luz del nuevo testamento, y de esta forma estamos asociando a Dios con las tinieblas ya que todo aquel que aborrece está en tinieblas. Debemos entender, en Dios no hay ningunas tinieblas, él no está relacionado en ninguna manera con el pecado, él no nos tienta, ni nos guía a la tentación, por el contrario, Dios nos guía a la santidad, este es un aspecto muy importante que debemos tener en nuestra relación con Dios, el conocer que en él todo está en luz y no hay nada oculto o vergonzoso en él.

Versículo 6

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;”

Este versículo nos muestra una realidad muy grande, es fácil aparentar ante los demás una condición espiritual excelente, estando alejados de Dios, básicamente lo que pasaba con los fariseos a los cuales Jesús les dijo “Mat 15:8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” Es muy fácil llegar a esta condición, vivir simplemente una vida de apariencias y esto sucede simplemente porque buscamos más la honra de los hombres, que la de Dios, nos importa más lo que las personas piensen de nosotros, que lo que Dios piensa, así que estamos más interesados en vernos bien ante los demás que vernos bien ante Dios. En este versículo también podemos ver algo, que una de las más grandes razones por la que un cristiano puede andar en tinieblas, es por falta de una genuina y real comunión con Dios, ahora, ¿qué es andar en tinieblas? según 1 de Juan 2:11 nos dice que una de las maneras que muestra que alguien está andando en tinieblas, es que aborrece a su hermano, es decir guarda rencor hacia los demás, critica, murmura, y comete toda clase de cosas que afectan, dañan y ofenden a los que nos rodean, por eso el segundo mandamiento más grande es, amar a nuestros prójimo como a nosotros mismos.

Cuando la biblia hace referencia a las cosas que están en tinieblas, es todo aquello que se hace en lo oculto, lo que es vergonzoso mostrar ante los demás, los pecados ocultos en un cristiano, como el chisme, la mentira, pornografía, pensamientos sucios etc., son aquellos que lo hacen andar en tinieblas es decir alejado de la luz que es Cristo, lo que nos enseña este versículo es que es imposible decir que alguien está bien con Dios, si está viviendo en el pecado, esto nos debe llevar a reflexionar como estamos verdaderamente ante Dios, si somos reales o tan solo una apariencia ante los demás, debemos entender que la consecuencia de tener una real y verdadera comunión íntima con Dios es la santidad y andar en la luz e Cristo es decir su palabra, es por esta razón que cuando nos alejamos de la oración, y de la palabra nos debilitamos, nos hacemos más proclives hacia el pecado, el alejarnos de Dios es igual que acercarnos a las tinieblas, o sea, a una vida llena de pecado, por eso la biblia aun a sus hijos nos llama al arrepentimiento como en “Apocalipsis 2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras;” esto no es otra cosa que volvernos a la comunión íntima con él, de la cual nos hemos apartado, muchos pretenden o piensan que para acercarse a Dios deben alejarse primero del pecado y de cierta manera es cierto, pero la realidad de las cosas es que para abandonar el pecado y vivir una vida de libertad y victoria sobre él, debemos sobre todas las cosas acercarnos en humildad, devoción, oración y pasión a Dios ya que es él el único quien nos hace verdaderamente libres

Versículo 7

Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Puedo ver en este pasaje que como cristianos tenemos la opción de andar en luz o en tinieblas, y la diferencia radica en nuestra comunión con Dios pues esto afecta todas las áreas de nuestra vida, solamente a los verdaderos cristianos les es posible andar en luz, ya que su vida ha sido iluminada. 2Co 4:6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Sin Jesús no hay luz en nuestras vidas, ¿Pero qué significa andar en luz? Pienso que muchas cosas, la principal es andar cerca de la verdadera Luz que es Cristo es decir en comunión íntima con él ya que de ahí parte todo, y cuando nos exponemos a esa luz es obvio que todas la cosas ocultas en nuestra vida quedan al descubierto, al estar en contacto con él nos podemos dar cuenta que tan sucios estamos y cuanto necesitamos de su misericordia y perdón, creo que estar en luz también significa estar en constante arrepentimiento cuando esa luz nos hace notar el pecado de nuestros corazones, creo sinceramente que Dios quiere que en nuestra vida no haya nada que ocultar, pero si somos honestos aun como cristianos hay muchas cosas que queremos ocultar, pues sería terriblemente vergonzoso que nuestros pensamientos ocultos salieran a la luz, entonces ¿cómo podemos andar en esa luz de Dios si nuestras vidas están llenas de pecado?, cuando la ropa que tu llevas puesta por alguna circunstancia se ha ensuciado, haces hasta lo imposible para que nadie note la mancha en ella, le colocas algo encima, huyes de los demás, te ocultas en las partes oscuras, ¿Qué pasaría si colocaran un reflector con una luz muy potente justo donde tienes esa mancha? Estoy seguro que te avergonzarías, pues precisamente eso es lo que pasa cuando nos exponemos frente a la luz de Dios, quedamos avergonzados por nuestros pecados, por eso este mismo versículo y algunos más adelante nos hablan de la Sangre de Jesucristo que nos limpia de todo pecado, si decidimos exponernos sinceramente en quebrantamiento y arrepentimiento ante la luz de Jesús, donde todos nuestros pecados ocultos queden expuestos, la respuesta inmediata de Dios hacia nosotros es limpiarnos a través de la sangre de su hijo, para que ante su presencia estemos sin ninguna vergüenza y sin ninguna condenación, y eso de que nos limpia va mucho más allá de simplemente perdonarnos, habla acerca de quitar todo vestigio de pecado en nuestras vidas, habla de traer una pureza a nuestros corazones, que ahora sean presentables y dignos ante su gloriosa majestad.

También considero que andar en luz es andar en su palabra recordemos Sal 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. Cabe notar algo muy importante que la manera en que nosotros debemos andar en luz es como él está en luz, Jesús es nuestro máximo ejemplo pero notemos algo, nosotros debemos andar en luz, él ya está en luz pues él es la luz, el caminar en luz es algo que debemos hacer diariamente, desafortunadamente no es algo que se da simplemente porque somos cristianos y ya, sabemos que la gracia de Dios esta activamente con nosotros pero debemos tomarnos de esa gracia para poder andar cada día en luz, tomando siempre a Cristo como ejemplo. Una de las consecuencias más grandes cuando andamos en luz es nuestra comunión con el cuerpo de Cristo, veo que Dios está profundamente interesados en que como su iglesia estemos en un mismo sentir, que seamos de un mismo espíritu por esta razón es necesario andar en luz para poder andar en comunión ya que estando en esa luz el amor de Cristo se refleja en nuestras vidas y podremos andar en comunión los unos con los otros.

Versículo 8

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

Cuando unimos la verdad escrita en este versículo con la verdad descrita en el versículo anterior puedo entender algo, que en un principio puede sonar contradictorio, esta es una verdad que debemos tomar con mucha cautela planteando los parámetros que nos da la palabra de Dios, la conclusión a la cual llego al analizar el versículo 7 y 8 es que debemos andar en luz pero esto no quiere decir que nunca pequemos y si por alguna razón pecamos no quiere decir que hemos dejado de andar en luz, digo esto porque satanás el acusador de nuestras almas usa esa estrategia para apartarnos de los planes de Dios, muchas veces nosotros como hijos de Dios queremos andar en santidad y comunión con Dios sirviéndole en su obra, pero en un momento inesperado llega la tentación y nos dejamos seducir por ella, y cedemos al pecado fallándole a Dios y esto lo usa satanás para desanimarnos, y alejarnos del propósito de Dios y poner en nuestra mente pensamientos de derrota, como: lo intente pero falle otra vez, fracase, nunca le voy a poder vivir en santidad, no soy digno de servirle a Dios etc. Pero lo que este versículo nos muestra es que a veces vamos a fallar y es algo que no lo podemos negar y aunque parezca loco, eso también hace parte de nuestra vida Cristiana el mismo Jesús dijo: Imposible es que no vengan tropiezos… (Lucas 17:1) aún más es algo que ni siquiera debemos negar ya que nos estaríamos engañando a nosotros mismos como lo indica este mismo pasaje, a veces alardeamos de nuestra vida espiritual, de nuestros grandes dones y cualidades, de nuestra santidad tan pulcra, cuando más bien deberíamos era gloriarnos en nuestras debilidades así como lo hacía el apóstol Pablo: 2 Corintios 12:10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. Ahora también tenemos que tener en cuenta algo, no quiere decir que como somos débiles no tengamos que soportar la tentación, que tranquilamente podemos ceder a ella igual Dios me perdona, en ninguna manera, como el mismo apóstol Pablo lo decía en Romanos 6:1-2 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Aunque somos débiles no debemos conformarnos al pecado en nuestras vidas, debemos cada día, buscar la paz de Dios y la santidad sin la cual nadie vera a Dios, debemos procurar ser como Jesús, cuando esta es nuestra actitud, la de buscar la santidad, aunque caigamos, no desistiremos de nuestro propósito, pues sabemos que si caemos Dios nos ha dado la manera para levantarnos y seguir adelante, lo cual veremos en el próximo versículo.

Versículo 9

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Ciertamente a Dios no le sorprende nuestros pecados, ni se extraña cuando los cometemos, ya que él tiene presupuestado cada uno de nuestros pecados pasados presentes y aunque parezca extraño nuestros pecados futuros. Cuando andamos en luz, es decir en una comunión continua y constante con Dios, buscando agradarle en cada acto de nuestra vida, veíamos en el versículo anterior que muchas veces vamos a caer lo cual no significa que hemos dejado de andar en la luz, lo que este pasaje nos muestra es lo que debemos hacer inmediatamente después de haber cometido cualquier pecado y es confesarlo, la religión católica enseña que la confesión debe hacerse frente a un sacerdote, pero de eso no nos está hablando aquí, no hay ninguna referencia bíblica donde para recibir el perdón de Dios debamos confesar nuestros pecados a otro ser humano pecador, antes nos guía a confesar nuestros pecados delante de Dios ya que contra él y solo contra él es que hemos pecado como dijo el rey David cuando se descubrió su pecado con betsabé “Salmo 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos” en contra Dios que hemos pecado y por eso a él es que debemos confesar nuestros pecados, ahora la biblia también nos enseña que debemos , “Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros,” lo cual quiere decir que si tu robas o defraudas a alguien, o cualquier otro pecado que afecte directamente a otro, a esa persona también tienes que ir a confesarle tu pecado y pedirle perdón y digo “también” porque debemos igualmente confesarlos ante Dios, ¿Pero porque es tan importante la confesión para recibir el perdón? Considero que tiene mucho que ver con reconocer el pecado que el Espíritu Santo nos está redarguyendo, cuando con nuestras bocas declaramos cada una de nuestras faltas ante Dios, esto quiere decir que estamos de acuerdo con la convicción de pecado que el Espíritu Santo ha colocado en nuestras vidas, también reconocemos la gravedad del pecado y que ciertamente somos culpables, y lo principal de la confesión darnos la capacidad de ver nuestra pecaminosidad, y el Espíritu Santo usa nuestra confesión para guiarnos a un genuino arrepentimiento al entender dicha gravedad del pecado y de esta manera vamos a reconocer que sin Cristo no tenemos esperanza de redención que lo necesitamos a él y sobre todo su sangre para limpiarnos.

Aquí en este mismo pasaje el apóstol Juan nos da una mayor confianza revelándonos dos aspectos importantísimos en el carácter de Dios, primero que es “Fiel” lo cual significa que podemos confiar en él, es decir, nunca cambiara de opinión respecto a nosotros, siempre contaremos con ese perdón, nunca nos defraudara al darnos su perdón, y esto es algo muy grande que muchas veces como seres humanos no comprendemos, ya que muchas veces cuando fallamos en un pecado constante en nuestras vidas, pensamos que esta si ya es la última vez que Dios me va a perdonar, no creo que Dios me dé más oportunidades, y olvidamos esta característica tan importante que trata de la fidelidad de Dios, y en segundo lugar nos muestra otra característica importante de Dios y es su “Justicia” para explicar esto me remonto a este pasaje “Éxodo 34:7 … que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” aquí podemos ver que Dios siempre dará un justo castigo por el pecado, ahora nos podemos preguntar, si tenemos que pagar el castigo por nuestros pecados ¿dónde está el perdón de Dios? Es este momento es en el cual debemos recordar a Jesús en la cruz siendo ajusticiado por Dios en lugar nuestro, Dios al perdonar nuestros pecados simplemente confesándolos no es injusto ya que fue Jesús quien satisfizo el juicio del Padre y al colocar nuestra fe y confianza en ese sacrificio llegamos nosotros a ser justificados Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, a veces pensamos que a Dios no le cuesta trabajo perdonar, déjame decirte que le costó la vida, la sangre, el sufrimiento, y el dolor de su hijo, al pensar en la justicia de Dios, es que nos damos cuenta, cuan grave es el pecado ante Dios, al comprender todo lo que tuvo que hacer para quitarlo, esto nos debe llevar a reflexionar sobre el seguir permitiendo el pecado en nuestras vidas, y si, Dios nos perdona, pero debemos por amor y respeto al salvador que se sacrificó por nosotros procurar una vida de santidad ayudada enteramente por el Espíritu Santo y la gracia de Dios en nuestra vidas.
Es por esta causa al comprender todas estas verdades que encierra este versículo que podemos ser no solo perdonados sino limpiados es decir quitar todo rastro de pecado en nuestras vidas, como si nunca hubiese estado allí.

Versículo 10

Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Examinando todo lo anterior nos damos cuenta que es imposible ignorar el pecado en nuestras vidas, cuando lo hemos cometido. Tenemos que tener mucho cuidado con este versículo ya que lo podemos usar para justificar una vida pecaminosa, diciendo que negar nuestro continuo andar en el pecado seria llamar mentiroso a Dios y no es así ya que creo de corazón que el sentido de este versículo no habla de que en los cristianos el pecado sea algo común, del diario vivir, es decir algo cotidiano en nuestra vida, porque si es así no seriamos salvos, creo que hace más referencia a aquellos que aunque han pecado no son capaces de reconocer su pecado ante Dios, aquellos que consideran lo malo como si fuera algo bueno, por decir un ejemplo, Creo firmemente que este versículo se aplica directamente a algunas iglesias Pseudo Cristianas que dicen que Dios no está en contra del homosexualismo, torciendo la palabra, cogen versículos sacados de todo contexto para justificar su pecado, diciendo que ser homosexual no es pecado (Si decimos que no hemos pecado…) señalando así que Dios es mentiroso, manifestando abiertamente que su palabra no está en ellos ya que si verdaderamente estuviera caerían en arrepentimiento delante de Dios.

Aplicándolo a nuestra propia vida debemos examinarnos en que cosas nosotros le sacamos excusas a Dios para justificar nuestros actos, este versículo se aplicaría a nosotros cuando permitimos ciertos pecados en nuestras vidas excusándolos con cuestiones necias, por ejemplo muchas veces consentimos una mentira en nuestra vida porque en determinada circunstancia nos puede sacar de una situación difícil y la justificamos, y no la consideramos como grave, aun ni siquiera pensamos que Dios la tenga en cuenta, al tener esta actitud en nuestro corazón lo estamos diciendo que no hemos cometido pecado haciéndolo a él mentiroso manifestando una vez más que su palabra no está en nosotros, por eso es tan importante en ser especifico cuando confesamos nuestros pecados, siempre exponiéndonos ante la luz de la palabra y del Espíritu para que todo nuestros pecado por pequeños que parezcan salgan a relucir, para ser limpiados, profundamente por la sangre de Jesús.

Por Jhon V

 

Jesús El Señor y Salvador